Iniciamos, en nombre de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, nuestro año académico 2007—2008. Desde que esta institución fue fundada, 17 de septiembre de 2007, el Señor ha sido bueno para con ella, y para con todos los que, de una manera u otra, hemos hecho vida en su seno. ¡Treinta y siete años de existencia! ¡Gloria a Dios por sus misericordias y sustento!

El mandato de nuestro Señor (Mat. 28:18—20) se constituye en nuestra principal motivación. Él nos desafía a “hacer discípulos a todas las naciones”. Eso, indiscutiblemente, demanda preparación diligente. ¿Cómo enseñar a otros las cosas que él nos ha mandado, si nosotros no dedicamos tiempo suficiente para conocerlas bien? En tal sentido, la educación teológica cobra un lugar de importancia. Los bautistas venezolanos debemos dar gracias a Dios por contar con una casa de estudios como ésta.

Nuestro Seminario es una institución que se constituye en aliada de las iglesias locales. Nuestro propósito y razón de ser apunta a la capacitación integral, al más alto nivel posible, de los y las llamadas por el Señor al ministerio. Trabajamos, entonces, primordialmente, en función del recurso humano que necesitan las congregaciones para llevar a cabo, de la mejor manera posible, sus ministerios.

Sin duda, vivimos tiempos de grandes desafíos. Nos movemos en una sociedad en constantes cambios. En un contexto como éste, es justo preguntarse, ¿cómo responder a los nuevos retos de estos tiempos sin comprometer la solidez teológica y la excelencia académica? ¿Cómo dar respuestas adecuadas a las inquietudes y angustias de nuestros días, pero con la certeza de que seguimos fieles al Maestro y leales a sus enseñanzas?

Nuestra Convención Nacional Bautista de Venezuela, en la segunda etapa del desafío denominativo, “ Hay Vida en Jesús ”, se ha planteado varios objetivos estratégicos. En tales objetivos, la formación teológica y ministerial cobra gran importancia. Nos proponemos, pues, con la ayuda del Señor, establecernos como la principal opción de capacitación teológica evangélica y bautista en Venezuela, en los diferentes niveles de la educación formal, comprometida con la excelencia académica, por medio de un programa fiel a la enseñanza de la Biblia y a los principios bautista, sensible a las necesidades integrales del ser humano, acorde con los grandes desafíos y oportunidades de nuestro mundo contemporáneo y a la vanguardia de los recursos pedagógicos actuales y tecnologías de punta.

La visión descrita, por supuesto, es ambiciosa, en el buen sentido de la palabra. Aunque tenemos por delante desafíos que superar, no obstante, trabajamos paulatinamente y decididamente en función de nuestro mejoramiento constante, todo para gloria de Dios, salvación de los perdidos y edificación de las iglesias. Oramos que Dios nos ayude en este año que iniciamos, pues, “separados de él, nada podemos hacer”.

Atentamente,

Mag. Richard J. Serrano P., rector interino del STBV

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